LA PRIMERA COMUNIÓN EN EL COLEGIO

SÁBADO 17 DE MAYO DE 2003

Hoy tengo la satisfacción de decir a la Comunidad del Colegio Loyola que estos niños y niñas están preparados para participar conscientemente en la Eucaristía. Por ello los presento, con gozo para que sean incorporados más plenamente al Cuerpo del Señor.

Esta comunidad escolapia os recibe hoy a los padres y madres de este grupo infantil. Manifestáis con vuestra presencia el empeño de continuar acompañándolos en todas las etapas de su crecimiento cristiano con vuestro ejemplo y vuestros consejos.

Somos felices porque tendremos esta gran visita familiar con vuestra Primera Comunión, Dios en nuestros hijos (Rodrigo, Luis Francisco, Pablo A., Rocío, Sara, Clara, Borja, Victor, Iván, Carolina Tamara, María, Pablo F., Gabriel, Carla, José Manuel, Abel, Marta y Cristina)

¡Gracias, Señor!

 

Tanto la sal como la luz, tienen un gran simbolismo en la vida de cada día. Por escasez o por exceso, nos podemos ir de un extremo al otro y muy salados o muy sosos, ciegos o deslumbrados.

Cuentan que un día, Dios quiso regalar al hombre y a la mujer lo mejor de la Creación.

Dios les concedió un hijo.

Cuando creció se empezó a preguntar... ¿Cómo es Dios?... ¿Dónde vive Dios?...

Y ellos le dijeron: Dios está en todas partes, en la tierra, en el cielo porque Él es Padre de todos.

 

Gracias por las personas buenas que nos rodean y nos han ayudado, las necesitamos.

   

   

 
El coro nos acompañó durante toda la ceremonia.

Ahora, Jesús queremos como Tú,

Convertinos en pan.

Pan para los pobres,

paz para todos los pueblos y naciones.

 

Por nuestros papás y mamás para que cada día sean más felices, para que nos orienten en la vida y que estén siempre orgullosos de todos nosotros y por los abuelos y familiares.

Tomad y comed todos de él porque esto es mi Cuerpo. que se entrega por vosotros.

Santa María

Virgen y madre de Dios y madre mía

hoy vengo a ti

con ilusión y esperanza.