El CSIC logra cuantificar por primera vez la información de átomos y moléculas
El proyecto, dirigido por el asturiano Amador Menéndez, permitirá
aumentar la capacidad de discos duros de ordenador y teléfonos móviles,
MP3 y otros dispositivos
La nanotecnología, la investigación científico-técnica
aplicada al reino de lo pequeño, está de enhorabuena. Amador Menéndez
Velázquez, investigador asturiano del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) ha conseguido por primera vez acceder y cuantificar
la información contenida en átomos, enlaces químicos y
moléculas mediante técnicas probabilísticas, «un
logro que podría aplicarse al desarrollo de nuevos materiales capaces
de almacenar cada vez más información», asegura Menéndez.
Una vez desarrollada la aplicación de su investigación, agendas electrónicas, discos duros de ordenadores, teléfonos móviles, MP3 y resto de dispositivos tecnológicos serán aún más pequeños, pero más grandes. «Es decir, de menor tamaño, pero con más información». En plena era de la sociedad de la información, la materialidad pierde peso a favor de la virtualidad.
Dado que, en la actualidad, no existe un sistema capaz de medir la cantidad de información contenida en el mundo de los átomos y las moléculas, Amador Menéndez construyó distintos modelos matemáticos basados en técnicas probabilísticas. «Son una especie de 'test de la inteligencia' que permite estimar qué átomos almacenan más información que otros», dice el investigador. Gracias a esos modelos y a 'Molfinder', un sistema experto descubierto por el asturiano en 2003 que, apoyándose en la difracción de rayos-X, permite cruzar la barrera de lo invisible para asomarse al universo de los átomos, los enlaces químicos y las moléculas. Precisamente, su tesis doctoral versó sobre la difracción de rayos X y fue dirigida por Santiago Granda, de la Universidad de Oviedo, que ahora ha colaborado en esta investigación. La firma de esta aparente cuadratura del círculo corresponde a un joven investigador asturiano, nacido en Oviedo en 1969, que desde julio del año pasado trabaja para el Instituto de Ciencia de Materiales del CSIC en Madrid, aunque siempre a caballo entre Grenoble, Oviedo y la capital española.
Y su firma aparece también en 'Acta Crystallographica A', la revista científica, holandesa de nacionalidad, con mayor prestigio en el mundo de la cristalografía en un número especial dedicado a Cristalografía Teórica y Matemática.