Oviedo, Junio 2010
Parece que fue ayer cuando una jovencita con toda la ilusión del mundo entró en el Colegio Loyola a trabajar como profesora.

Pero antes, todavía niña, ya apuntaba maneras y posaba con sus libros.

Aquí empezó y se encontró con un grupo de compañeras

Un montón de niños, de clases, muchos ahora padres de otros niños también en el colegio.

Generaciones enteras de niños.

Y nuevas compañeras que acompañaron su vida.

Y el tiempo pasaba por fuera... porque por dentro aquella jovencita que llegó el primer día seguía estando ahí, con su sonrisa.

Aquí encontró a la persona más importante de su vida, a su marido, Ángel, también profesor. Y la familia creció.

Y sus hijas estudiaron aquí, y una de ellas Débora, siguió sus pasos.

Llegamos a Junio 2010, es el momento de descansar y sus compañeros le organizaron una pequeña despedida.

Se recordó su trayectoria, se le hicieron algunos pequeños obsequios.

María José se emocionó. Eran tantos los recuerdos.

Pero no te decimos adiós, tan sólo hasta pronto. Siempre nos acordaremos de lo buena persona, amiga, compañera que eres.
Un abrazo muy fuerte de todos y cada uno de tus compañeros que ya te echamos de menos.