Visita a Muniellos

26 DE MARZO DE 2002

Texto: Laura Trapiella Alfonso

Fotos: Sara García Blanco

Un día inolvidable en Muniellos
   
Amanecía en la ciudad de Oviedo el último día lectivo antes de las vacaciones de Semana Santa, pero éste no se iba a caracterizar por la típica entrega de notas ni por la emotiva despedida de compañeros hasta el comienzo del tercer trimestre, no, esta jornada iba a ser muy diferente. Uno porque la mayoría de nuestros camaradas se hallaban de viaje de estudios por la costa levantina, y otro porque el profesor de biología había organizado para ese día, tan fatídico para algunos, una excursión a la naturaleza, una visita a la Reserva Natural Integral de Muniellos. ¡Qué divertido!
Adentrándose en la espesura y en 1er. plano Marcos "el pompa"
Dentro de la zona tampón de Muniellos

¡Aún así, al levantarme de la cama, noté como una mezcla de nervios, alegría e ilusión se agolpaban en mi estómago. Después de varios años acudiendo al colegio absolutamente todos los días, íbamos a hacer una escapadita y nada más y nada menos que a la montaña, ¡con lo que a mi me gusta! Estaba muy contenta y con gran entusiasmo me arreglé enseguida y cogí la mochila, que sería mi compañera de fatigas durante todo el día, y salí de casa decidida a vivir una experiencia inolvidable.

Por fín a las ocho y cuarto de la mañana subíamos al autobús y nos poníamos en marcha rumbo a Moal. A medida que pasaba el tiempo veíamos como el cielo cada vez se quedaba más azul, completamente despejado y como el majestuoso sol tomaba posiciones en la amplia bóveda brillando intensamente, lo que pronosticaba un grandioso día de verano aunque estuviésemos en primavera.

Marcos, Lucía y Chema a la salida de un acuífero debido a la desaparición del nivel freático

 

Alrededor del medio día llegamos a Moal y a partir de aquí a caminar unos cuatro kilómetros hasta la caseta del guarda. Lo mejor es que fuímos por la montaña, el paisaje era maravilloso, las hojas de los árboles cubrían el sendero angosto como si de una alfombra se tratara. Apenas habíamos llegado a la mitad del camino cuando cruzamos un puente y seguimos hasta Tablizas, que es donde se encuentra la casa del guarda, por una senda asfaltada.
Noelia, Laura y Yo ¡¡ Somos preciosas!!

Las "girls" de 2ºB de Bachillerato menos una infiltrada (Fany) que se lo perdonaremos
El Guía que nos acompañaba nos iba dando explicaciones de cómo se señalizaban las rutas, qué tipo de vegetación se da en la zona..., pero lo que más me llamó la atención fué la construcción de piedra en forma circular que levantan a modo de muralla contra los osos para proteger los casiellos, no obstante esta especie de empalizada no detiene al hambriento animal, ya que según nos comentó el guía, el año pasado había derribado los tres obstáculos situados en distintas partes de la reserva comiéndose el dulce y ansiado manjar: la miel.
RBK y Yo (Vaya bollus)

Continuamos la marcha y cuando ya se empezaban a notar los primeros síntomas de cansancio, no por caminar sino por cargar con el pesado macuto, llegamos a la cabaña del guarda, donde pudimos dejar las mochilas y documentarnos ya que se exponían unos paneles informativos acerca de la Reserva. Después de tomar ese pequeño respiro visitamos un hayedo que se encontraba a pocos metros de la casa y al bajar nos quedamos en una especie de tendejón, donde pudimos saborear nuestra comida campestre, básicamente bocadillos, chocolatinas y patatinas. Ya por la tarde, entramos en la zona protegida de la Reserva que está formada por un suelo pobre y muy pedregoso, lleno de robles y con una gran variedad de líquenes, era fascinante ver aquel grandioso paisaje, encontrarte rodeado por la naturaleza y respirar ese aire tan puro.

Lamentablemente el tiempo se nos echó encima y tuvimos que regresar a Oviedo, eso sí, llevábamos en el bolsillo un montón de recuerdos y fotos. El viaje de retorno en el bus fue muy ameno y dio tiempo para hacer muchas cosas; se cantó, se hicieron juegos, hablamos, nos sacamos más fotos y unos cuantos, entre ellos yo, caímos rendidos en un profundo y reparador sueño.

Al llegar al aparcamiento del colegio todos nos despedimos y nos fuímos dispuestos a disfrutar de una merecidad vacaciones.

La finalista del concurso Miss Asturias en exclusiva

En la caseta del guarda a la vuelta. La verdad es que hemos quedado de Pena Morena.