Febrero 2011
Un puñado de alevines en la piscina.

Los peques del cole, nadando en aguas dulces.

Armados de extraños artefactos surcaban los mares de la piscina.

Los papis en las gradas henchidos de orgullo por sus vástagos.

Las bajas temperaturas del exterior no pararon a los chavales.

Nervios, carreras por los pasillos... atención a los monitores.

¡Todos al agua!

Y a nadar.

Nadar con estos esparragos debe ser divertido.

De todos los colores.

El próximo curso queremos volver.