Eran las 12:50h a.m. del miércoles 15 de septiembre de 2010 cuando sonaban por vez primera los llantos de Sara en este mundo.
Los nervios de sus padres y familiares se desvanecían al verla de cerca y comprobar que todo había salido perfectamente.
Con pocas lágrimas y mucha hambre se dedicó a seducir a cuantos veían sus ojos despiertos y su carácter tranquilo.
Ha comenzado una nueva etapa en nuestras vidas y, con la ayuda de Dios, de la Santina y de cuantos nos rodean cuidaremos con tesón a nuestra hija para que sea una digna alumna del Loyola y amiga de Calasanz.
Lucía y David