El 8 de mayo está marcado en el calendario escolapio como la fecha en que conmemoramos a la Virgen de las Escuelas Pías. Hoy, lunes 9, hemos celebrado una Eucaristía en su honor, presidida por Fr. Jesús Sanz Montes, ofm, Arzobispo de Oviedo.
La monición de entrada nos recordada el sentido del día:
“Hace más de 2000 años Jesús de Nazaret reunió a un grupo de sus discípulos para convertirlos en Apóstoles. Hoy tenemos con nosotros a un Sucesor de los Apóstoles, nuestro Arzobispo, que también se llama Jesús. Ha venido para celebrar juntos la fiesta de la Virgen de las Escuelas Pías.
Si miráis el escudo que lleváis en el pecho veréis el escudo escolapio. Las letras A y M, de María, dentro de un círculo que representa al sol. Para llegar al sol, que es Cristo, hay que pasar por María; para descubrir la presencia de María, es necesario estar iluminados por el sol que es Jesucristo.
A Jesucristo hay muchos de vosotros que este fin de semana lo habéis recibido por primera vez, por eso, os damos la bienvenida a todos los niños y niñas que habéis celebrado estos días vuestra Primera Comunión.
A María la conoció Calasanz gracias a su madre, que le transmitió el amor a la Virgen. “El corazón habla al corazón” y así fue como Calasanz entendió que tenía que transmitir él lo que su madre le inculcó. Por eso decía a sus escolapios: “Somos pobres de la Madre de Dios y no de los hombres. Así, la insistencia sea con nuestra Madre, y no con los hombres”
Insistamos hoy en hablar con la Virgen María, como Madre nuestra que es. Bajo su amparo y su protección nos disponemos a vivir en Comunión esta Eucaristía”
En la homilía, Fr Jesús Sanz Montes, nos indicó un camino para acercarnos a la Virgen, como madre a la que debemos hacer “regalos y miminos” todo el año pero especialmente en un día como éste. Una madre que cuida de sus hijos y que, en su caso, le guió en su proceso vocacional cuando a los 24 años parecía que el sacerdocio no era a lo que estaba llamado.
A los mayores les recordó la visita del Papa Benedicto XVI a España en agosto, en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, esperando encontrarse allí con un numeroso grupo de alumnos del Loyola de Oviedo.
También nos contó su afición al deporte: montaña y esquí, invitándonos a una convocatoria próxima para compartir esas u otras aficiones con él.
Por último, nos felicito por el día y se mostró encantado por haberlo compartido con nosotros, quedando a nuestra disposición para volver a acompañarnos en otras ocasiones.
Terminamos la celebración con un canto escolapio a la Madre de Dios, que reproducimos a continuación.
“A tu amparo y protección, Madre de Dios acudimos. No desprecies nuestros ruegos y de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita, defiende siempre a tus hijos”