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Feliz Navidad

No sin ti... será posible la Navidad

Un año más nos disponemos a celebrar la Navidad. Un año más frases como "felices fiestas" "Un niño nos ha nacido" "Que tengas feliz año"… y tantas y tantas una vez más llegarán a nuestros oídos; oídos que llevan tiempo asimilando el ritmo de los villancicos, y que se complementan con los ojos viendo todos esos adornos que llenan las calles, y nuestras casas.

Nadie nos puede negar que la Navidad va a llegar.

Es la rutina de cada año, los mismos adornos, las mismas músicas y sobre todo las mismas compras y los mismos regalos, sin los cuales parece que no tenemos Navidad. Es algo a lo que nos hemos acostumbrado, y sin lo que casi, me atrevería a decir, no podríamos tener Navidad. ¡Qué lejos estamos de aquella sencillez del pesebre, de los pastorcillos y la gente sencilla que llevaban lo más humilde a los habitantes del establo. Son imágenes que debiéramos recuperar y redescubrir.

Cuando afirmo lo anterior, no me faltan datos para invitarnos a descubrirlo. Todos somos conscientes de que la imagen de la Navidad "nos la han cambiado". Os cuento una curiosidad. En toda la primaria, hemos hecho el concurso para elegir la felicitación que llegará a todos los miembros de la comunidad educativa. Sólo el 20% de los mismos reflejan el misterio de la navidad, a través del Belén; el otro 80% son árboles, Papa Noel, y sobre todo regalos…. Sin duda el sentido de la Navidad está cambiando… y eso nos debe interrogar.

Todos los días podríamos refrescarnos la memoria con infinidad de datos que nos recuerdan que el mundo no es tan de color de rosas como nos lo pintan; que sigue habiendo gente que no lo va a pasar como nosotros, y lo que es más triste, que no van a sentir ni experimentar esas sensaciones de las que incluso nosotros podemos acabar cansados. Cansados de dulces, cansados de felicitaciones, cansados de "gestos cariñosos", cansados de regalos, cansados de… (que cada uno añada lo que quiera). Teniendo en cuenta esta situación es por lo que quiero traer a colación el lema que a lo largo de todo el curso estamos viendo en nuestro Colegio Loyola "NO SIN TI…" y yo añado… será posible la Navidad. Y es que la Navidad es la paz, es la felicidad y es el amor, lo que el Hijo de Dios hecho hombre nos quiere transmitir, por eso si en nuestra sociedad algún ser humano carece de ello tenemos que decir que no hay Navidad. Se me tachará de utópico, de ambicioso… pero es que el mensaje de Jesús es así de claro y a todos tiene que llegar. Pero si me pedís que pise tierra lo voy a hacer, esa utopía trasladada a la humanidad en general, os pido que la hagamos realidad trasladándonos a nuestro alrededor. Ahí si, que no podrá haber Navidad sin nosotros si no sabemos hacer en estos días que a todos los que nos rodean llegue ese mensaje.

Y en medio de tanto preparativo y tanta celebración hagamos una reflexión estamos celebrando la Navidad Cristiana con lo que de verdad supone, o estamos celebrando la Navidad moderna. ¿Qué Navidad nos interesa celebrar?... Cada uno en su casa y en su corazón es muy libre de celebrar la que quiera, pero si somos coherentes a la verdad, tenemos unas fiestas, que tienen su origen en el mundo cristiano y como tales debiéramos celebrarla y si no ¡qué barbaridad voy a decir! suprímanse…

Pero como parto desde una postura creyente, y creo que todos los que leen esto también lo son, permitidme unas reflexiones… y los que no lo sean que me disculpen, o… aprovechen la ocasión para tenerlas en cuenta por si les viene bien. Simplemente deseo que nuestras navidades sean:

Agradecidas. Muchas personas hay a nuestro alrededor que nos hacen la vida más feliz y mejor. No nos dé vergüenza reconocer sus méritos y tener para ellos una palabra o gesto de reconocimiento.

Comprometidas y solidarias. Seguro que no nos va a faltar de nada, o al menos para quejarnos. Es un buen momento para pensar en los que de verdad no va a estar como nosotros. Hagamos un esfuerzo para hacérselas mejor. Una ayuda, una limosna bien dada… Desde el DAS del colegio, nuestra "Cesta Solidaria" y nuestra recogida de alimentos es un buen momento para expresar esa solidaridad y ese compromiso. Y ójala nos atreviéramos a dar pasos más significativos y comprometidos. Por ello permitidme soñar lo bonito que sería que el día de nochebuena pudiéramos sentar a nuestra mesa a uno de esos mendigos que van a pasar la noche solo y abandonado o a uno de tantos inmigrantes como esa noche sentirá la nostalgia y el alejamiento de los suyos.

Orantes. Que estos días sean días de oración y de encuentro con ese Dios que se hace hombre por nosotros. Será difícil encontrar momentos para la oración, para la soledad o el recogimiento en medio de tanto barullo externo. La locura de las compras, las comidas visitas y regalos no nos van a dejar tiempo para Él. Nosotros como cristianos debiéramos contemplar aquella cueva de Belén en la sencillez y el recogimiento, y desde ahí es estas fechas tan entrañables, dirigirnos al Único que da (o debiera dar) sentido a estas fechas.

Simplemente tres consejos, que si somos capaces de llevar a la práctica, habremos dado pleno sentido a nuestra navidad, y no habrá sido la sociedad de consumo la que nos haya marcado el ritmo de la misma.

En estros días también deseamos muchas veces feliz año nuevo, unas por rutina, otras por compromiso social… y alguna sintiéndolo. Yo os propongo una fórmula para desear, y a la vez con ella os deseo, lo mejor para el nuevo año. Está sacada de la Revista editada por Caritas con motivo del Adviento y la Navidad de este año. Es un abecedario para vivir la Navidad y el resto del año, compuesto por Fernando López. Es mi deseo, y a la vez mi compromiso que quiero compartir con vosotros, y ojalá sea también vuestro compromiso.

Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.

Buscar el bien común por encima de los intereses personales.

Corregir con empatía a aquél que se equívoca.

Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.

Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.

Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.

Heredar la capacidad de aquéllos que saben ser sinceros con valentía y respeto.

Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.

Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.

Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.

LLenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.

Mediar entre las personas que no se entienden.

Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.

Olvidar el miedo al qué dirán, dependiendo de la opinión de los demás.

Preocuparse por los más débiles o más necesitados.

Querer siempre el bien de las personas.

Respetar las opiniones de los demás.

Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.

Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.

Unirnos todos para vivir en paz y armonía.

Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.

X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la Verdad.

Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.

Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios nos regala cada mañana.

(Fernando López)

Termino deseando que llegue la luz de Jesús a todos los rincones de nuestros hogares; que venza su calor nuestros inviernos personales; que sea ya el tiempo de las flores y los frutos, y que su espíritu sea nuestro aliento a lo largo de todo el año 2006.

Mis oraciones por todos los que formamos esta Comunidad Educativa del Loyola, en esta Navidad de 2005.

P. Enrique Rodríguez Varas, Director

Certificado Eduqatia

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