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San José de Calasanz

Del 19 al 23 de Noviembre de 2012

El significado de los nombres de las Casas

DRAGONETTI

Gaspar Dragonetti (1513-1628) natural de Leontino, Sicilia. Clérigo de órdenes menores.

Colaborador de Calasanz desde la inicial Congregación de las Escuelas Pías. En 1603 ya consta que ayuda a Calasanz en su Obra. Anciano de mucho espíritu, había tenido escuela de Gramática y Humanidades en Roma por más de cuarenta años.

Entre las anécdotas más deliciosas de su vida se cuenta que al pasar un día el papa Urbano VIII por delante de la iglesia de San Pantaleón, le llamó la atención la venerable figura de un anciano mezclado en un grupo de niños y preguntó quién era. Le respondieron que era el P. Gaspar Dragonetti, que daba clase de latín en las Escuelas Pías. El Papa le hizo llamar y se interesó por probar sus conocimientos humanísticos, pidiéndole que fuera a palacio para exponer algún pasaje de Virgilio. Se presentó el viejo en el Vaticano y en presencia del Papa y de otros curiosos empezó, como si estuviera ante sus alumnos: «¡Atención, muchachos!»

Gaspar Dragonetti nunca ingresó oficialmente en la congregación, pero en ella vivió y murió.

LANDRIANI

Venerable Glicerio Landriani (1588-1618). Clérigo profesor de la Orden Escolapia y compañero de Calasanz, que inició su proceso de beatificación.

Había llegado a Roma desde su ciudad de Milán con el deseo de hacer carrera. A sus veinte años vivía como eclesiástico rico y vanidoso. Con la ayuda de los Padres Carmelitas encontró entre los niños y con Calasanz y sus compañeros la vocación definitiva de su vida

En 1617 recibió el hábito escolapio para iniciar su noviciado, donde el padre Pedro Casani sería su maestro.

Fue un catequista extraordinario, cuya actividad no se limitó a las escuelas propias, sino que trascendió a muchas parroquias de Roma. Fue un alma angelical, sumamente enamorado de la pobreza.

Desde los primeros años de su camino para ser escolapio, que se le manifestó una grave enfermedad. Cuando se puso grave pidieron al párroco vecino que le diera la unción de enfermos. Calasanz informó al papa y le pidió que concediera a Glicerio su último deseo: emitir la profesión de votos solemnes. Y así sucedió: Glicerio fue el primer escolapio en emitir la Profesión Solemne en la Orden de las Escuelas Pías.

En sus méritos y excelentes dotes puso su esperanza Calasanz, pero murió durante el noviciado en 1618 en olor de santidad.

CASANI

Beato Pedro Casani

Fiesta: 16 de octubre

Nació en Lucca, Italia, en 1572; falleció en Roma, Italia, en 1647. Compañero de nuestro Fundador S. José de Calasanz. Fue proclamado Beato por Juan Pablo II en 1995.

Pedro Casani pertenecía a la Congregación de los luqueses (en ella estuvo 23 años), pero cuando Calasanz funda la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (1617), Casani decide quedarse y viste los nuevos hábitos.

Fue el primer maestro de novicios, el primer asistente general, el primer predicador, el primer escritor…además de provincial, procurador general y visitador general.

Calasanz, ya anciano, intentó que le sucediese como General, pero Casani no aceptó.

Calasanz mismo inició los pasos para el proceso de beatificación del P. Casani.

NARNI

En marzo de 1618 se queda sin maestro la escuela municipal de Narni.

El Consejo de Gobierno del pueblo decide pedir ayuda a la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (nacida el 6 de marzo de 1617)

Fue la primera fundación de la Congregación Paulina fuera de Roma (según una cláusula no podían fundar más allá de veinte millas de la ciudad de Roma), para la que tuvieron que pedir permiso al Papa.

El encargado de la fundación fue el P. Casani como Rector.

A finales de octubre de 1620 Calasanz montó en su borriquillo y con algún compañero de viaje se dirige a Narni. Tras cuatro meses de trabajo, en pleno invierno, logró escribir allí las Constituciones que luego fueron aprobadas por Gregorio XV, el 31 de enero de 1622.

FRASCATI

Primera Fundación fuera de la ciudad de Roma, de la Congregación de la Madre de Dios (los Luqueses habían tomado posesión de las Escuelas Pías en febrero de 1614)

Calasanz en persona introduce las Escuelas Pías en Frascati asumiendo la única escuela del pueblo.

Calasanz las inicia el 26 de agosto de 1616, junto con Landriani, Dragonetti y otros tres.

De todas las fundaciones será la preferida de Calasanz por diversas razones: fue la primogénita fuera de Roma, estaba cerca de la capital y fue santuario mariano desde 1634.

Calasanz había llevado allí en 1617 un venerable icono de la Madre de Dios. Desde los primeros tiempos se estableció una solemnísima procesión por las principales calles de Frascati el lunes de Pentecostés.

La imagen, de autor desconocido, representa a la Virgen con el Niño, artísticamente pintada sobre cobre, y desde el principio se le habían atribuido algunos prodigios.

Los bombardeos de la segunda guerra mundial destruyeron totalmente el santuario que fue luego reconstruido.

NIKOLSBURG

En 1631 fue inaugurada la primera Escuela Pía fuera de Italia, en la ciudad de Nikolsburg (actualmente Mikulov, República Checa) .

El conde imperial Althan y Monseñor Grammay serán quienes ofrezcan a Calasanz la posibilidad de fundar en tierras germánicas. La oposición de los jesuitas impide la fundación en Viena. Entonces, aprovechan la fundación de unas escuelas-internado (vienen a ser como escolanías) dirigidas en Nikolsburg por Grammay y sustentadas por el conde.

El Cardenal Dietrichstein, con señorío en Nikolsburg, en un viaje a Génova propone calurosamente al P. Provincial de las Escuelas Pías de allí, la conveniencia de una fundación en su señorío para encargarse de los seminarios y escuelas que dirigía Mons. Grammay.

Al regresar, el cardenal encomienda a Monseñor que escriba a Calasanz proponiéndole la Fundación. El Santo Fundador aceptó la propuesta y envió ocho escolapios a fundar.

Lo más llamativo era el conglomerado de alumnos que allí tuvieron. Había niños de lugares como Bohemia, Escocia, Polonia, Hungría y también judíos. En una carta enviada a Calasanz por uno de los escolapios se puede leer “todos los muchachos que se encuentran en Nikolsburg vienen ahora a nuestras escuelas, porque antes, por pobres que fuesen, nadie mandaba a sus hijos al seminario por razón de los piojos” y en otro lugar “la gente nos quiere tanto que no se puede decir. Todos han mandado a sus hijos a nuestras escuelas. El Cardenal nos dijo entre otras cosas que la ciudad sentía gusto especial y que les parecía maravilloso que acompañáramos a los muchachos a sus casas”.

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