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Ex-alumnos en México

Muchos han sido los alumnos que un día estudiaron en el Loyola que la vida llevó a vivir a México.

En noviembre de 1990, comenzaron a reunirse con motivo del día de San José de Calasanz.

Tenemos constancia de las tres primeras reuniones, porque entre los papeles del Hermano Manuel, encontramos los textos que a continuación os ponemos, acompañadas de las fotos que también guardaba el Hermano con cariño.

Desgraciadamente no tenemos noticias recientes sobre si se siguen celebrando estas reuniones.

De la reunión de 1991, también tenemos la relación de los que acudieron con sus direcciones de entonces y sus firmas.

Toda esta documentación la guardamos con cariño, aquí, en el que es su colegio.

Si alguna vez alguno de estos ex-alumnos entra aquí, por favor, no dude en ponerse en contacto con nosotros en: loyola@loyolaescolapios.es

Noviembre 1990

Por Pedro Álvarez Alonso, exalumnoo y uno de los cinco hermanos que pasaron por nuestro añorado Colegio Loyola (mejor conocidos por los Cabrales)

Primera reunión de exalumnos del Colegio Loyola de Oviedo en México

Queridos Condiscípulos y amigos:

Es un honor para mi, poder dirigirme a vosotros en esta ocasión para daros la mas cordial bienvenida.

Cualquiera imaginaba que después de tanto tiempo y a tantos kilómetros de distancia de España, (la cuna que a muchos nos vio nacer), íbamos a compartir juntos esta velada, llena de recuerdos y añonranzas de los mejores años de nuestra vida: los años transcurridos en nuestro querido e inolvidable Colegio Loyola.

En nuestra primera reunión, que esperamos sea el inicio de otras muchas, quiero agradecer de una manera especial a nuestro condiscípulo César Menéndez, que tuvo la iniciativa y no escatimó esfuerzo, para que esta reunión se pudiera realizar nada menos que aquí, en el Centro Asturiano, el que sentimos como una continuación de nuestra patria y de nuestra casa.

Al ojear la primera memoria de nuestro colegio del año 1946-1947, último de mi estancia en él, recordé con nostalgia igual que vosotros lo habréis hecho, todos los momentos vividos durante esos años de la infancia y adolescencia, unos con alegría, otros con rebeldía; nuestros cantos, nuestras excursiones, la hora del estudio (la menos deseada al menos para mí), nuestros juegos, aquellos partidos de fútbol, nuestras escapadas del colegio para espiar parejas, nuestras travesuras... toda una vida de anécdotas imborrables, sobre todo para los que fuímos internos y que durante siete años sentimos al colegio como nuestra propia casa, recuerdo esos bocadillos y esa sidra, que a escondidas solíamos ir a comprar a "Las Delicias" y a "Los Monumentos", cuando con mucha estrechez disponíamos de alguna peseta.

Acude también a mi memoria, el recuerdo de nuestros queridos maestros a quienes debemos el habernos formado y preparado para la lucha por la vida, dentro de un ambiente sano y lleno de la presencia de Dios.

Quien no recuerda a nuestro primer rector el P. Islas, autor de las reformas del actual colegio y a todo su equipo de sacerdotes y profesores, al P. Fernando Gallego, a Don Gaspar, (nuestro segundo padre), al Sr. Cabezas (qepd), a Don Primo, al Sr. Vidal (qepd), también al Sr. Prendes, por decir algunos, ya que todos en general merecen nuestro sincero reconocimiento.

Creo que también es motivo de gran satisfacción para nosotros, sentir ese lazo de fraternidad que nos une en estos momentos, en que ajenos a los logros que hayamos alcanzado en nuestra vida, nos sentimos todos como verdaderos hermanos, unidos por un mismo motivo que es la amistad, agradecemos la presencia del Sr. Embajador, que hoy es uno mas de los exalumnos del Loyola y que junto con nosotros comparte la alegría de estos momentos.

Cuando en el transcurso de nuestra vida, hemos tenido la suerte de regresar a España, sentimos gran alegría al encontrarnos con algunos de nuestros condiscípulos, que después de tantos años nos cuesta trabajo identificar, pero el recuerdo de aquellas épocas de colegio nos hace vivir esos momentos, como si la distancia y el tiempro no hubieran transcurrido; nos alegramos con sus triunfos, sentimos sus fracasos y nos entristece de una manera especial el recuerdo de aquellos que ya no están con nosotros, aquellos que el destino quiso llevarse primero; no puede faltar en esta ocasión tan señalada, nuestro cariñoso homenaje para ellos.

No podemos olvidar tampoco a nuestros queridos padres, que con su ejemplo guiaron nuestros primeros pasos y a quienes debemos el haber ingresado en el colegio, ya que a pesar de los años difíciles, después de la guerra, no escatimaron esfuerzo para darnos lo mejor.

No quiero terminar, sin tener un reconocimiento para México que es nuestra segunda patria y que nos acogió con los brazos abiertos, aquí, para la mayoría de nosotros, ha transcurrido gran parte de nuestra vida; hemos formado nuestras familias, aquí nacieron nuestros hijos y seríamos ingratos si no sintiéramos que México es ya parte de nuestro corazón.

Ya que dimos este primer paso, (que es el más difícil) para llevar a efecto esta convivencia que esperamos sea todo un éxito, deseo que todos los años se repita, para mantenernos unidos con una sana alegría y en un ambiente lleno de fraternidad y cariño, en medio del recuerdo de todo aquello que aunque está muy lejano, permanece latente en nuestra mente y sobre todo en nuestros corazones.

Os abraza a todos

Pedro Álvarez Alonso

Noviembre 1991

Segunda reunión de exalumnos del Colegio Loyola de Oviedo en México

Queridos amigos y condiscípulos:

Como dice el refrán, no hay plazo que no se cumpla... y hoy, 27 de noviembre, después de un año de nuestra primera cita, llegó el esperado día de nuestro segundo encuentro loyolista, lamentáblemente por causas de fuerza mayor, no pudo ser en la residencia de Alberto Aza (Embajador de España) como se había planeado en un principio, y se celebró nuevamente en el Centro Asturiano. Sentimos mucho su ausencia y esperamos para el próximo año contar con su grata compañía.

A las 8 p.m. empezamos a llegar y poco a poco el salón se fué llenando de risas y alegría. Nos dio mucho gusto ver caras nuevas, ojalá que cada año seamos mas los exalumnos de Loyola que nos reunimos para compartir estos ratos que nos dejaron gratos recuerdos.

Antes de pasar a la mesa y a petición de todos se cantó el himno de guerra loyolista que puso la reunión al rojo vivo, y se tomaron las fotos de rigor.

La cena transcurrió en un ambiente de camaradería y a su término se hizo la lectura de una carta llena de afecto y sentimiento, enviada para esta ocasión por el inolvidable y siempre querido Don Gaspar, intercalando en la lectura, el recuerdo de todos los rincones de nuestro antiguo colegio que ahora se han convertido en unas espléndidas instalaciones con todos los adelantos y comodidades que exige la educación moderna, muy distinto de aquel que nosotros disfrutamos, pero que es tan querido como lo puede ser éste para los actuales alumnos.

Hubo cambio de impresiones de todo tipo y asignación de personas para organizar futuras reuniones que esperamos cada vez se celebre con mas entusiasmo, llevando a cabo las nuevas ideas e innovaciones que surgieron, con la promesa de cooperación y aceptación de todos los allí presentes.

Queremos transmitir a todas las generaciones loyolistas, pasadas y presentes, nuestro deseo de hacer realidad la gratitud a la que son acreedores todos aquellos que cooperaron en la formación y realización de nuestro destino en la vida.

En medio de tanta algarabía, se nos puso la carne de gallina al oir las notas de "Asturias, patria querida" y la "Marcha Real", interpretadas por el gaitero mayor (hijo de un exalumno) y que al estar lejos de la patria, resuenan con mas sentimiento y nostalgia...

No falto nuestro sentido recuerdo hacia aquellos que ya nos dejaron y que sin lugar a duda hubieran disfrutado al igual que nosotros de estos agradables momentos.

Se tomó lista, se grabó un vídeo de la reunión, y dando paso al nuevo día, llegó la sentimental despedida con la esperanza puesta en la próxima convivencia que D.M. se celebrará dentro de un año en esta misma fecha y lugar si no hay algún cambio imprevisto.

Adjuntamos (para lo que pueda ofrecerse) lista, dirección y firma de todos los resportados hasta ahora, junto con la fotografía del grupo que esperamos vaya en aumento.

Desearíamos tener correspondencia para estar unidos en un mismo sentir.

Afectuoso recuerdo y fuerte abrazo de todos los exloyolistas en estas hermosas tierras mexicanas.

Pédro Álvarez Alonso

Noviembre 1992

Tercera reunión de exalumnos del Colegio Loyola de Oviedo en México

Nuestro agradecimiento por la promesa cumplida a la familia Aza, que a pesar de sus múltiples compromisos nos estimula realizando este evento en su casa, que sentímos también un poco nuestra por lo que representa.

Sabemos, Alberto, que por la misión que tienes en tu carrera diplomática, no siempre te tendremos con nosotros en fecha tan señalada, pero queremos decirte que nuestro cariño y recuerdo hacia tí, estará siempre presente en nuestras reuniones, que esperamos se sigan repitiendo por mucho tiempo, deseando que dondequiera que estés, te sientas unido a nosotros.

Creo que todos estábamos ansiosos por acudir a esta cita, que por tercera ocasión nos une en una convivencia fraterna y alegre, en la que afloran tantas vivencias de nuestros juveniles años.

La presencia de nuestros condiscípulos y amigos que viven fuera del D.F. lo dice todo, pués la distancia no es obstáculo para asistir. Les agradecemos este esfuerzo, que dá gran realce a las reuniones.

En este día nos es grato también dar la bienvenida a personas qeu hoy se encuentrar aquí presentes, y que sin ser condiscípulos nuestros participan del mismo sentir.

Nuestro reconocimiento para los que organizaron eficietemente esta reunión y con su dedicación lograron que resultara con el éxito esperado.

Por lo que a mí se refiere, gracias y espero que sea el sentir de todos la satisfacción del momento que celebramos.

Como es ya tradicional, un minuto de silencio y un Padre Nuestro por los que ya se nos adelantaron.

Os saluda con cariño

Pedro

Certificado Eduqatia

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