Viernes 26 de octubre de 2007.
El Hermano Manuel lleva en el Colegio Loyola de Oviedo 50 años.
En todos estos años, por el colegio, han pasado cerca de 12.000 alumnos.
Ha estado trabajando todos esos años, hasta el día de hoy, en la Secretaría del Cole.
Pero en toda esa vida dedicada al colegio ha realizado muchas mas cosas.
Ha conducido toda su vida, (hasta el año pasado tenía todos los carnets de conducir que se pueden tener), manejó durante muchos años la furgoneta llevando y trayendo de todo, desde mercancías, hasta equipos de baloncesto, fútbol o lo que fuese necesario.
Ha domado tremendos perros, casi tan grandes como él y otros pequeños pero listos como él.
Ha trabajado codo con codo con el Dr. Zapico, en aquella clínica que tenía hasta rayos X.
En sus comienzos dió clase a los mas pequeños, allá en el Loyolín.
Es conocido por casi la totalidad de la plantilla de la Guardia Municipal, y aparcando en cualquier sitio, casi podríamos asegurar que nunca le pusieron una multa.
Sobre esto, Mari Carmen tendría muchas anécdotas que contarnos, sin duda.
El P. Chavisky, ha cumplido 50 años en el Loyola.
Algunos, lo conocimos el primer día que entramos en el colegio, con apenas 5 o 6 años, porque entonces, lo primero que te hacían era un chequeo médico, y allí estaba el H. Manuel ejerciendo de enfermero.
En el cole, hubo internado hasta el año 1978, y durante esa época, él se encargó de gestionar al personal que se encargaba del cuidado de los niños internos.
Manejaba un pequeño ejército de personas
Hoy el Hermano, como todos le conocemos, tiene 78 años, pero sigue al pié del cañón.
Maneja el ordenador, con soltura. Navega por internet, utiliza hojas de cálculo, etc...
No hace mucho apareció un señor por la Portería preguntando por el H. Manuel., pero no estaba, así que le invité a esperarle en la secretaría.
Le pregunté si era antiguo alumno y me contestó que no, que conocía al Hermano de muchos años atrás y entonces me contó cómo fue.
Me dijo, que hacía mucho tiempo, él tenía un puesto en el mercado de Grado, al que el Hermano solía acudir casi todas las semanas.
El Hermano era un negociante persistente y siempre pedía algo más, de tal forma que era muy difícil negarle nada.
Al final, el H. Manuel se volvía para Oviedo con comestibles suficientes para toda la semana.
Un día, éste hombre, sorprendido por la capacidad de persuasión del Hermano, le dijo ¡Parece que tiene usted acciones en el Colegio Loyola!
¿Acciones? Le respondió con una pregunta el Hermano (como buen gallego, claro), le voy a decir las acciones que tengo y subiéndose la sotana (de aquella el Hermano la usaba), le enseñó los pantalones rotos y mil veces remendados que llevaba (en aquellos años, los 50 del siglo pasado, el dinero no sobraba en ningún sitio y tampoco entre los escolapios de Oviedo).
Viendo esto el tendero, nuestro visitante, soltó un buen taco (que no reproducimos) y mirando al cielo dijo "si este cura no entra en el cielo, no se quien entrará".
A partir de aquel día, la furgoneta del Hermano siempre volvía mas llena al cole.
Y llegamos a la noche del viernes 26 de Octubre de 2007.
El P. Enrique, nuestro Director hasta hace unos meses, ya había iniciado los primeros pasos de éste merecido homenaje.
La Profesora Verónica fué junto con otros cómplices los encargados de organizar el acto.
Nos convocaron al restaurante Casa Lobato, (por cierto los hijos de los fundadores vinieron al cole a estudiar), a una cena.
La Asociación de Antiguos Alumnos y Alumnas con su presidente D. Prieto Pertierra, le hizo entrega de un obsequio, una placa en reconocimiento al P. Chavisky.
Prieto, recordó alguna anécdota, como la de las pastillas maravillosas que "recetaba" el Hermano que lo mismo curaban un dolor de cabeza, un esguince o una una pequeña rotura, las aspirinas. Hoy está demostrada la eficacia de las mismas por estudios muy sesudos. El Hermano ya lo intuyó entonces.
El Director, D. Enrique Alba Peláez, tambien antiguo alumno del cole, habló en nombre de todo el personal del centro, y le hizo entrega de un reloj.
También recordó, lo perfeccionista que era el Hermano en su trabajo, y como no tenía problema en reñir, si así fuese necesario, a los profesores, si éstos no cubrían bien los libros de escolaridad de los alumnos/as.
Una profesora de inglés, se acuerda todavía de la llamada que el Hermano le hizo en pleno verano, solicitando que se pasara por el colegio a firmar unas actas que había olvidado cubrir. Y desde León se volvió.
Luego le llegó el turno al P. Enrique Rodríguez, que como Director que fué y compañero de comunidad, así como en su calidad de Asistente del Provincial, le dió las gracias por su trabajo de todos estos años, con unas cariñosas palabras, que todos vimos pusieron al H. Manuel al borde de soltar la lágrima.
Por último, habló el P. Policarpo, el Rector de la Comunidad y párroco, que destacó, cómo se había encontrado con el H. Manuel por primera vez, aquí en Oviedo, aunque ya le conocía de referencias.
El P. Poli, reconoció estar sorprendido por la trayectoria vital del Hermano Manuel, y se sumó al agradecimiento de todos los demás miembros de ésta Comunidad Educativa.
La Comunidad Escolapia también le hizo entrega de un pequeño obsequio que consistió en una colección de música, preferentemente rancheras y canciones de Rocío Dúrcal, una de las cantantes preferidad del Hermano y que alguna vez amenizan las horas de los que pasan por las oficinas del cole.
Éste gallego de Ourense, de Lodoselo, más asturiano que gallego, si contamos el tiempo que lleva aquí, cumple 50 años en el cole.
Lleva más tiempo aquí, que el propio colegio. Ha visto levantarse el colegio desde la nada. Lo ha visto "caer" y volverse a levantar, varias veces.
Han pasado por aquí cerca de 12.000 alumnos y alumnas. Algunos ya en 3ª generación, abuelos, padres y ahora los nietos de aquellos.
Muchas cosas han ido cambiando, el Hermano también se ha ido actualizando a los nuevos tiempos, antes manejaba una máquina de escribir y ahora el ordenador, pero él siempre ha estado aquí sirviendo, como le gusta decir, y estando disponible para todos, incluso a veces por encima de su propia salud.
El viernes 26 de octubre, en Casa Lobato, al pié del Naranco y muy cerquita del Colegio Loyola, un grupo de personas, en representación de esos 12.000, le hicimos un pequeño homenaje a éste hombre. Un buen hombre. El Hermano Manuel.