Fiestas de Calasanz 2007
¡Vive al límite!
JUEVES 22
La cosa ya había empezado caliente con la presencia entre nosotros de Javi Villa (Entrar en Javi Villa en el cole)
Pero sólo era el principio. Teníamos dudas por no contar, como en años anteriores, con el escenario de madera, pero pronto las resolvimos.
La imaginación brotó cual volcán para cubrir cualquier contingencia.
En el escenario los chistes resonaban por toda la sala, las risas no se podían contener.
El sonido que, este año, gracias al empeño personal de Ángel Miguel, fue excepcional.
El famoso dúo Pimpinela atacó el escenario. Las parejas de novios mecidas por la música parecían no llegar a un acuerdo. Las mozas dejaron claro a los mozos que ya no iban a pasarles ni una. Los mozos terminaron huyendo como pudieron.
El espectáculo levantó de sus asientos en varias ocasiones al entregado público, que no sabía si aplaudir o si tirarse por los suelos de la risa.
Menos mal que se acabó el número y los presentadores pudieron amainar la excitación.
La gaita no podía faltar en una fiesta asturiana y el intérprete desató pasiones por sus cualidades musicales.
En este momento del acto, todos nos sentimos profundamente arraigados en esta tierra.
De repente empezó a llover... ¡dentro de la Iglesia!... ¡No! Es un número musical.
La coreografía digna de los mejores teatros de Madrid, también causó admiración entre el ya totalmente abducido público.
Los chistes nos devolvieron a la tierra, pero sólo para que tuviésemos que agarrarnos el estómago de dolor abdominal por las carcajadas descontroladas.
Un pequeño descanso aderezado por los inmensos presentadores que derrocharon ingenio durante toda la gala.
Llegó el turno de la guitarra eléctrica que, atronadoramente llenó el espacio, y nos condujo al nirvana.
Un baile exótico y cautivador volvió a elevar los espíritus de todos.
Hace muchos años que ya no existe el cine del cole, aquel que regía con ferrea mano el P. Atienza, pero sin duda, esta actuación sería digna de las mejores épocas. Sobre el escenario-escalera casi 20 figurantes...
Un clásico que no podía faltar, con su gracejo habitual, su cara-dura, y sin duda su falta de vergüenza. Es un cómico.
Y aparecieron las estrellas recién llegadas de Ovywood, que volvieron a encandilar con su actuación.
Vienen de una larga gira de 2 actuaciones (en el festi de primaria dejaron a los peques con la boca abierta), y aquí a los mayores también.
Las vidrieras de la Iglesia tendrán que ser revisadas, porque las vibraciones sufridas por los aplausos seguro que las han movido un poco de sitio.
Pocas veces se recuerda un Festival tan espléndido, justo cuando todos teníamos nuestras dudas por la falta del escenario, pero nada, aquí la fiesta se hace aunque sea a la intemperie (quizá el próximo año será así).
Los presentadores se despidieron dejando alguna perla para el recuerdo. Cantamos finalmente, claro está..
Y para colofón el baile de la Conga al que todos nos apuntamos agarrados por la cintura.
Queda convocado el Festival del próximo Calasanz, de Calasanz 2008. Superar el de esta año va a ser tarea difícil, pero seguro que se intentará.