… Pido al Señor que, donde no puedan llegar mis fuerzas, supla ÉL con su gracia en tanta abundancia que, colmados de ella, prosigan alegremente el camino emprendido de la salvación, que obtienen los perseverantes, hallándose escrito: no el que comience, sino el que persevere… Roma, a 17 de julio de 1643. (Fragmento de la carta de José de Calasanz a los hermanos de la Congregación de la Asunta de la Duchesca. Nápoles.)
Toda la vida de Calasanz estuvo marcada por la pobreza y la humildad. Sufrió enfermedades, accidentes, calumnias…, vio destruida su Obra, murió desprestigiado; pero supo confiar y "recibir de la mano de Dios todas las cosas, prósperas o adversas".
Nació en Peralta de la Sal, hoy provincia de Huesca. En febrero de 1592 viajó a Roma. Antes de cumplir los 6 años de su estancia allí, el río Tíber se desborda, provocando la mayor inundación del siglo. Como resultado de ésta, centenares de familias pobres quedaron sin techo, sin alimentos y hay más de dos mil muertos. Calasanz, con gran integridad, trabaja infatigablemente en la operación de ayuda a los afectados.
Se integra en una "cofraría", grupo de personas que se dedicaban a ayudar a los enfermos, y comienza a recorrer los barrios. A partir de este momento, comienza a pensar, a reflexionar,... Ver tantos niños sin escuela por falta de medios económicos le impacta.
Por su cabeza comienza a pasar la idea de crear una escuela gratuita abierta a todos los niños, especialmente a los más necesitados. Propone su idea a las autoridades eclesiásticas, a gente cristiana rica. Todos la rechazan. No les interesa.
Calasanz no se desanima y decide lanzarse solo a la aventura. Pide una vieja sacristía en una parroquia de un barrio pobre de Roma y así, en la parroquia de Santa Dorotea, el 27 de noviembre de 1597 abrió dos clases para niños pobres, que con el tiempo serían las Escuelas Pías; Era en realidad la primera escuela libre y gratuita de Europa.
Los alumnos, pocos en un principio, no tienen recursos para comprar material escolar; Calasanz utiliza para esto el poco dinero que recibe de su trabajo con el Cardenal de Colonna. Con la ayuda de otros profesores jóvenes, a quienes contagia su entusiasmo, Calasanz dedicará desde aquel momento toda su vida a una misma idea: abrir las puertas de las escuelas a todos... y, muy especialmente, a los más necesitados.
En 1600 las escuelas se trasladan al interior de la ciudad. En 1612 (cuando Roma apenas superaba los 100.000 habitantes), contando ya con unos 800 niños y 18 maestros, compra la casa de San Pantaleón, que sigue siendo hoy la sede central de las Escuelas Pías. En 1614, ya pasan de 1.200; en 1618, 1.500, que podría ser la cuarta parte de los niños pobres…
Calasanz estaba convencido de que la educación es la única fuerza capaz de transformar el mundo. Lo dijo muchas veces y lo dejó escrito en sus Constituciones: "Si los niños son educados en la piedad y las letras desde los más tiernos años, cabe esperar que el curso de sus vidas sea feliz".
Calasanz cree en la fuerza transformadora de la educación y de la cultura, porque el verdadero cambio se da en la luz y no en la noche. Su propuesta pedagógica está centrada en la persona del niño y el joven. Lo más revolucionario de Calasanz, fundador de la primera Orden, toda ella dedicada a la educación de los niños, se basa en ese trípode del amor, la paciencia y la humildad.
La mejor escuela en Navidad es la de la Sagrada Familia, fiel reflejo de lo que Calasanz propugnaba. San José, padre paciente que supo asumir su papel en la Historia de la salvación con la dignidad de quien se sabe elegido para ello. La Virgen María, humilde "esclava del Señor", confiada esposa y Madre. Y el Niño Jesús, Amor encarnado en un pequeño que hubiese hecho las delicias en un colegio escolapio…
Crecer en paciencia, amor y humildad podría constituir nuestro deseo como comunidad educativa para el próximo año.
Con nuestros mejores deseos…. ¡FELIZ NAVIDAD!
Dirección y Departamento de Acción Evangelizadora.